El río

Cae la lluvia desde hace rato, desde hace horas, desde hace días.
Las huellas que un día marcaron el suelo, se han borrado por completo, dejando en su lugar tierra empapada con el agua, barro suelto.
Rosa Sánchez de la Vega
Hojas, ramas, vestigios de personas que en otro tiempo cercano, abusaron de una chiquilla, hasta quedarse exhaustos. Restos de pelos, semen, desgarros, uñas rotas y seguro que algún trozo de ropa destrozada. El viento y la lluvia  han borrado el lugar del crimen. Ahora nadie sabrá nada, piensan satisfechos de su miserable hazaña.


El agua busca con urgencia y fuerza, su camino. Llueve, con rabia, mientras el río toma fuerza y las gotas se aúnan en un instante para bajar corriendo y surcar su cauce.

Baja con fuerza y rabia, hace ruido,  no tiene intención de detenerse, quizás se aúne con otros cauces, quizás llegue a desbordarse. El río está furioso a pesar de la alegría que debería sentir al cobrar de nuevo vida, después de tantos meses  seco, muerto, mudo.

Tiene un solo objetivo, arrastrar arena, ramas, árboles, piedras, todo porque en esa rabia y esa furia el río va a desenterrar a esa pobre chiquilla. 




Marzo/18

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