Ese adiós sin posibilidad de despedirse ese, es el más frío el más duro y el que sentirás toda la vida.
Ella pasó por allí y decidió que ese era el momento, y la persona elegida. Sin reparos, sin escrúpulos, sin medida, porque la muerte no mide, no calcula las dimensiones del dolor que va a producir su elección. O si, quizás escoja meticulosamente a quien va asestar ese latigazo contundente que decide a quien se lleva.
Otras veces pasa de reojo y deja apuntado un dato por si tiene tiempo o por si se aburre y decide que le dejará un poco de sufrimiento, de esperanza, de aliento, incluso retará a la vida y a veces resultará perdedora, vencida, a veces y con rabia tiene que retirarse aunque estoy segura que no del todo, porque tarde o temprano volverá, puede que tarde pero volverá.
Ese adiós que no pudo dar, ese último gesto, la última sonrisa, el abrazo y el beso sin reparar en que podría ser el último. Es es el más frío, el más duro, el que sentirás no haber dado durante toda la vida.
Repasarás cada último instante como si en ello pudieras encontrar una señal alentadora, un guiño a la vida, que no se rinde. Y a partir de ese instante todo en tu vida habrá cambiado aunque tardes mucho o poco tiempo en darte cuenta.
Ella pasó por allí y eligió, como siempre sin calcular cuanto daño haría o sí quizás si. El tiempo cubrirá con pequeñas capas cuánto dolor provocó su paso.
Ese adiós sin posibilidad de despedirse ese, es el más frío, el más duro el que sentirás toda la vida.
Ese adiós, que no diste, o quizás si ese es el más duro.
Rosa Sánchez de la Vega
Julio/17
Muy cierto. La muerte pasa muchas veces como un huracán, sin darte tiempo a dar un suspiro. Te sacude bruscamente,y cuando te diste cuenta,no puedes despedirte, abrazar o brindarle la última sonrisa a alguna de las personas más queridas de tu vida. Y éso, cómo dice Rosa en su relato, es lo más duro que le puede ocurrir a alguien. El dolor inmenso de pensar que ya no verás a la persona querida,te marcará a mi parecer,el resto de tus días, aunque con el paso del tiempo tengas que aceptarla... Yo creo que este tipo de muerte es el peor, aquel que no esperas, el que no avisa.
ResponderEliminarAunque a la hora de sufrir, la persona que se quiere llevar lentamente, ésa que aguanta el dolor, el sufrimiento de una enfermedad... Ella es la que sufre, deseando incluso a veces, que venga pronto, y se la lleve pronto como un huracán. Así se acaba el sufrimiento.
Muy interesante el relato. Hay muchas formas de ver la muerte... Depende mucho de quién es el que la sufre o el espectador, lo lenta o lo rápida que es... Sí, tal vez la podamos esquivar, luchando en un momento dado, aunque a la larga, vendrá a por nosotros más tarde o más temprano sin reparos.
Aunque yo soy de la opinión que tenemos fecha y hora, para nacer y morir.